Una costumbre popular ante el dolor de cuello es tomar pastillas para enmascarar el problema (analgésicos, relajantes musculares…) o concentrarse en tratar los síntomas (masajes, compresas calientes…). Pero el dolor de cuello no es causado por falta de pastillas.
El cuello es la zona más vulnerable de la columna, es muy sensible al estrés y la tensión y, a veces reacciona exageradamente ante una caída, un movimiento brusco, malas posturas, latigazo cervical e incluso al nacimiento (demasiada brusquedad al tirar de la cabeza del bebé, fórceps…). Cosas de aparente poca importancia empiezan a dar problemas con el tiempo. Tu cuello debe sostener y equilibrar el equivalente a una bola de bolos de entre 4,5 y 6 Kg.
El manejo quiropráctico del dolor de cuello localiza la causa. Esto comienza con una historia completa del caso y un examen físico completo. Se debe poner especial atención a la estructura y funcionamiento de la columna vertebral y su efecto sobre el sistema nervioso. Muchas veces, se debe a una irritación de los nervios cervicales, cosa que causa espasmo muscular. En situaciones de más estrés, se manifiesta con dolor.
¿Está presente la correcta curvatura cervical? Muchos pacientes con dolor de cuello han perdido la curva cervical normal. Esto puede afectar al tronco del encéfalo y a la médula espinal
¿Están despejadas las salidas para los nervios a cada lado de la columna? Los nervios que salen de esta parte de la columna, además de inervar los músculos de hombros y brazos, también van a glándulas y otros órganos vitales.
¿Está la cabeza equilibrada y los hombros alineados?
Éstas y otras consideraciones son útiles para crear un programa de ajustes quiroprácticos para ayudar a mejorar la posición y el movimiento de las vértebras. Con mejor estructura y funcionamiento, el dolor de cuello disminuye y hasta desaparece completamente. Todo esto sin medicamentos ni efectos secundarios.
La preocupación inicial es ver si tienes subluxaciones y corregirlas. De esta forma, tu cuerpo funcionará mejor y se aumentará tu capacidad de auto-recuperación.
¿Te cuesta volver la cabeza para ver tu hombro? ¿Hay un dolor constante o tensión en el cuello? ¿Notas un sonido de “cáscaras de huevo” al girar la cabeza? Si sientes alguno de estos síntomas, contacta con nosotros y estaremos encantados de ayudarte.